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06 December 2010 @ 12:05 am
¿Dónde está el sujeto?  
Título: ¿Dónde está el sujeto?
Formato: Cuento
Palabras: --
Advertencias: ninguna
Notas del Autor: Relato corto respondiendo una pregunta general que hizo la profe.
El relato me gustó bastante, es que hacía tiempo que no escribía en este género.

Enjoy~~



¿Dónde está el sujeto?


El sujeto 304 debería haber estado en su celda aquella noche, pero a 84 horas de su desaparición aún no había respuestas.

Los guardias del laboratorio seguían recorriendo los pasillos en una búsqueda inútil por encontrarlo, sabían lo que había ocurrido, sabían perfectamente el destino que tuvo pero preferían no decirlo en voz alta. Quizás de esa forma no sería realidad.

Ilusos…

El doctor se paseó por su oficina, cada paso más sereno que el anterior, liviano, casi despreocupado. Una insignificante sonrisa se dibujaba en sus labios, las manos cruzadas en su espalda, caminando con una postura tan relajada como quien camina descalzo por la orilla de la playa.

Sí, definitivamente él sabía qué había pasado. ¿Lo diría acaso?, jamás.
Y aquello, por insignificante que pareciese, lo hacía sentirse tan poderoso. Una pequeña verdad que haría caer el complejo médico en un abrir y cerrar de ojos.

Volvió a reír divertido, con esto tenía asegurado su puesto por unos 5 años más. Hasta podría obtener un asenso si así lo quisiese, si llegara a considerarlo necesario incluso, sin embargo estaba bien así. En su oficinita escondida, ubicada estratégicamente en medio de todo donde nada se moviese sin que él no lo notara.

Le convenía estar allí, en medio de su penumbra, escuchando atento cómo otro grito volvía a hacer eco cuando la luna estaba en lo alto. “Que extraño”, pensó sin prestarle mayor atención a pesar que los ruidos venían del cuarto 304.

¿Acaso un nuevo paciente?, no. No podía ser eso.
¿Nuevo monitor?, tampoco.
¿Acaso los restos del sujeto habían aparecido?

Un sudor helado recorrió su frente, la oscuridad ya no le acomodaba tanto y deseó, por primera vez en varios años, estar de regreso en casa.

Un par de pisadas y otro grito.

El tic tac del reloj lo empezó a impacientar, deseaba callarlo, deseaba ahogarlo con todas sus fuerzas, ahorcarlo hasta sentir como su mecánica vida se desprendía de esta terrenal existencia.

Tomó una bocanada de aire. Debía relajarse, las fantasías idiotas de los enfermos ya le estaban afectando.

Sí, debía ser eso. Tenía que ser eso.

Respiró por última vez, sonrió por última vez, abrió los ojos sólo para ver como aquella mirada amarilla se abalanzaba apagándolo para siempre, consiguiendo que un nuevo grito adornara los pasillos del laboratorio.

Al otro día, sólo encontraron los lentes de doctor extremadamente limpios y la respuesta de la pregunta que todos se habían estado haciendo.

¿Dónde está el sujeto?
El sujeto está esparcido en la toda la alfombra de la oficina del doctor, destacándose sus pupilas amarillas que miraban fijo a quien osaba acercársele.